Que hermoso sería si, para cada mar que nos espera, hubiera un río para nosotros.
Y alguien -un padre, un amor, alguien- capaz de cogernos de la mano y de encontrar ese río
-imaginarlo, inventarlo- y depositarnos sobre su corriente, con la ligereza de una sola palabra,
adiós.
1 comentario:
m´encannnnnnnnnta!
...pero que cosas más bonitas!
ale!..que al final, se me olvidó llamarte...que raro,no?!...esta semana nos vemos seguro!como me llamo marample!!
...besitos preciosa!!
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